Nada que comentar.

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Llevo mucho tiempo planteándome el volver a escribir algo, pero, ¿qué? ¿qué podría escribir aquí que fuera de interés? Es cierto que he leído libros, visto películas y conocido nuevos grupos de música, pero no hay mucho realmente digno de mención. Tal vez la película de Los Miserables, que por muy duro que seas, tiene momentos que llegan a emocionarte. Y aunque en su momento se me hizo algo larga con tanta canción, ahora me las sé casi todas y me encantan. También podría hablar de El Hobbit, pero prefiero esperar a haberme leído el libro también, para poder hacer una comparación como Dios manda, ¿no creéis? Así que, eso, no hay gran cosa que contar. Hay cambios en la vida. Ahora sé lo que es una ciudad universitaria en su época de vida, y es preciosa. La independencia está bien, aunque muchos digan que no. Bueno, creo que no son tantos los que dicen que no a la independencia.

También puedo hablar de Juego de Tronos y su saga de libros, Canción de Hielo y Fuego, pero es otra cosa que prefiero comentar cuando haya terminado todos los libros que la componen, que son 5 publicados y dos aún en el tintero del autor, según he oído.

Espero que haya empezado bien el año y que siga así todo el 2013, porque, por lo visto, no se acabó el mundo cuando los mayas dijeron que lo haría. Pero este año, aunque no tenemos otra fecha repetida ni nada, tenemos un día que será el 11/12/13 a las 14:15:16 y seguro que a alguien se le ocurre la broma de que pasará algo también ese día, como todos los años “pasa algo”.

Espero volver por aquí más a menudo, porque eso significaría que ha vuelto la inspiración, que se perdió hace ya meses.

Salinger.

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Bueno, aquí sigo, esperando que me llegue… No sé, la inspiración divina o algo, porque si no, no habrá manera de conseguirlo. Ni yo sé cuánto tiempo llevo intentándolo. Años y años empezando historias y no terminándolas jamás. Ya empieza a cansar. Porque me encanta escribir, a veces es que lo necesito. Si me siento agobiada, o mal por alguna extraña razón, escribo y me desahogo, la verdad es que me funciona que mejor que cualquier otra cosa. Sobre todo porque cuando las personas estamos mal, no sé por qué, solemos tender a volvernos masoquistas. Al menos la gente que conozco y yo lo hacemos. Si estás mal, como te pongas música, ten por seguro que buscarás música triste, o ruidosa, algo que te haga desahogarte. Por eso prefiero no hacerlo, no sirve para nada. Sin embargo, si escribo, me evado, me olvido de mi mundo y de todo y me centro en lo que creo con las palabras. Es mucho mejor, eso seguro. Por eso escribo, y luego viene el problema. No sé seguir. Tengo como mil historias empezadas, casi todas muy malas, algunas que sí me gustan, pero en ninguna de ellas sé cómo continuar con la historia. Supongo que será cuestión de ponerse, ¿no? O esperar a que llegue el momento en que la típica bombilla se me encienda sobre la cabeza y me diga cómo seguir alguna de las historias. Además, apenas tengo tiempo últimamente, y la cabeza, cuando escribo, se me va a otras cosas, esto no va bien, no, no, no va nada bien. Es más, ya ni recuerdo por qué había empezado a escribir esta entrada. Porque con lo que llevo, no he dicho nada aún. Bueno, debería añadir que escribir, y leer ya que estamos, es de lo mejor que se puede hacer. Relaja, ayuda a olvidar problemas, funciona mucho mejor que una borrachera con las que en las películas tanto intentan olvidar problemas los protagonistas.

En fin, con todo esto vengo a decir que necesito escribir, que no sé qué sería de mí si no pudiera escuchar música, si no existiera, pero creo que simplemente moriría si no tuviera nada que leer o no pudiera escribir. Si tuviera que vivir en un mundo donde no se pudiera leer ni escribir, me suicidaría, lo digo en serio. No merecería la pena, sería un lugar demasiado triste.

Por ejemplo, para clase de Literatura, he tenido que leer El guardián entre el centeno, de Salinger. Me ha encantado. No sé que tiene ese libro, pero la forma de escribir del autor, el hecho de que el protagonista sea de mi edad o no sé qué, ha hecho que me haya enganchado a él, y no podía parar de leerlo hasta que lo he terminado. A un amigo mío, le ha pasado igual. Es un gran libro. Un clásico sin duda. Os lo recomiendo, a todos. Os gustará, seguro que sí. Además, a Holden, el protagonista del libro, también le encantaba leer. Supongo que por eso también me sentí algo identificada con él. Leer es algo maravilloso, no me cabe la menor duda. Así como escribir, aunque no todos lo hagamos tan bien. Yo lo intento, aunque fallo con mucha asiduidad. Ahora, por ejemplo. No me gusta como ha quedado esta entrada, pero bueno, creo que intenta decir lo que pienso. Supongo que refleja los pensamientos inconexos que tengo ahora mismo, entre canción y canción. De todos modos, gracias por leer. Es algo que me alegra, saber que aunque sea un poco, gusta lo que publico. Sí, me alegra mucho, la verdad.

 

El fin

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Sí, es cierto que es un poco tarde para hablar del final de esta saga pero… ¿qué más da? Lo importante es hablar de ella, no importa el cuándo.

Se terminó, la historia que ha marcado a una generación entera, la historia que nos ha hecho vivir la magia con sus aventuras y personajes. ¿Quién no ha querido alguna vez, viendo estas películas o leyendo los libros, vivir en Hogwarts? Poder tener clase en el castillo, pasear por los bosques y jardines, celebrar Halloween en el Gran Comedor… Todos los que han disfrutado con Harry, Ron y Hermione, han soñado alguna vez con eso. Sirius, ¿quién no desearía tener un padrino así? Él es sin duda mi personaje favorito. Sí, incluso por encima de Harry. Ron, Hermione… ¿Acaso existen amigos mejores que ellos? Los gemelos, Fred y George, decidme que no os habéis reído alguna vez con sus bromas. Todos ellos hacen de esta historia algo tan especial. Bueno, está claro lo mucho que me encantan los libros y películas ¿no?

Aquí dejo un vídeo que resume la historia, con algunas de las mejores imágenes de sus películas. Disfrútenlo.

Todo

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Esto es todo lo que me relaja, lo único que me da como una sensación de paz interior. La música celta es como un bálsamo, hace que me sienta bien. Si estoy cansada, me relaja, si estoy mal, me hace sonreír. Aquí dejo una canción preciosa, con un video que tiene imágenes espectaculares y muy bonitas. Todo esto junto, hace que yo vea este vídeo siempre que puedo.

Jamie

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Este pasado mes de agosto hice algo increíble. Fui a un concierto con mi mejor amiga. Todo empezó cuando a mi amiga le comenzó a gustar muchísimo un cantante llamado Jamie Cullum, pianista y cantante de jazz-pop-blues. Lo descubrió por casualidad haciendo zapping. Bueno, la cosa está en que poco a poco le ha ido gustando cada vez más hasta que se ha convertido en su ídolo, por así llamarlo. Ella toca el piano y con su música, pues claro, se siente identificada. A mi en un principio no me gustaba demasiado, sólo algunas canciones, pero poco a poco me enganchó su música. En julio vimos que él venía a España a dar conciertos, y dentro de España, a un lugar que nos pilla cerca. Así que claro, fuimos. Nos llevaron en coche y allí estuvimos haciendo cola para entrar. Fuimos de las primeras. aunque allí había chicos de muy lejos que llevaban allí todo el día. Entramos al castillo donde tocaban y empezó el concierto. Fue espectacular. Yo ya había estado en más conciertos pero este ha sido el mejor. No me sabía demasiadas canciones, sólo un par o tres. Ahora ya sí que me las sé la mayoría de las que tocó. Hubo algunas preciosas, así muy lentas y tranquilas. Otras con más ritmo. Pero en algunas prbablemente hubo gente que lloró, por lo bonitas que eran y por como las cantó. Dejo como ejemplo este video en el que canta la canción Gran Torino, que obviamente forma parte de la banda sonora de esta película. El final del video es lo mejor de todo. Espero que os guste tanto como a mí, al menos, o tantísimo como a mi amiga.

Vous me manquez….

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 Un intercambio escolar es una experiencia única si se quiere aprender un idioma. El mes pasado estuve en el sur de Francia, en un pueblecito cerca de Marsella, con un viaje organizado por mi instituto. Fue algo increíble. Tras por lo menos veinte horas de autocar llegamos al aparcamiento del lycée donde nos esperaban nuestras respectivas familias para recogernos y llevarnos a la que sería nuestra casa durante diez días. Yo ya había hablado con mi correspondiente por Facebook desde hacía un par de meses o tres, pero esas pequeñas charlas no habían hecho nada puesto que por una red social no se habla igual que en persona. Cuando estábamos a punto de bajarnos de autobús la gente estaba nerviosa porque decían: “¿Y si no reconozco a mi francés?”. Yo había visto unas cuantas fotos, pero también tenía esa duda tan tonta. Sin embargo me bajé, la vi, le di dos besos, comenzando por el lado contrario por el que nosotros empezamos a darlos, cogí mi maleta y me subí a su coche. Sabía que iba a ser raro. Estar media hora dentro del coche de unas personas que no conoces apenas y que hablan en otro idioma. Estuvo bien.

Al día siguiente tuvimos que coger el autobús escolar para ir al instituto puesto que yo vivía en una aldea de cerca del pueblo. Tardábamos más de media hora en llegar, todos los días. Me gustó mucho porque allí oía a la gente hablar en francés y yo también hablaba con la gente que iba sentada a mi alrededor. A lo largo de esos diez días hicimos muchas excursiones. Visitamos Avignon, Marsella, Aix-en-Provence y las calitas de Cassis. Ese día fue el mejor de todos. Hizo un tiempo excelente y nos montamos en un barco turístico que nos llevó por las calas. Hacía viento de modo que las olas rompían contra nuestro barco, salpicándonos de agua. La gente se quejaba y se metían en la parte cubierta del barco. Yo quería quedarme fuera, disfrutar del viento, del calor del sol, del agua salada salpicándome…. Nos obligaron a meternos dentro porque ya era mucha el agua que caía en cubierta.

Hay una cosa que me gustó mucho de aquel lugar y es que a pesar de que donde yo estuve era un pueblo pequeño, la gente iba como quería, nadie miraba raro a nadie si llevaban vestido y zapatillas o gorros o te gustaba el manga. Donde yo vivo sí miran de forma molesta si no vas como se supone que debes ir “normal” según ellos. Por eso aquí se nota tanto si alguien es extranjero o no. Generalmente la gente de fuera sigue sus propias normas en cuanto a estética y en un pueblo como el mío si esas normas no son las de la mayoría eres extranjero o eres raro.

Pasadas dos semanas desde nuestra vuelta, vinieron ellos. Estuvieron aquí una semana. Les encantó todo. Pasaron mucho calor en los sitios que visitaban. Hubo fiestas, paseos, convivencias entre franceses y españoles, etc. Todo fue genial. Ir caminando al instituto con mi amiga francesa no es lo mismo que ir yo sola escuchando música. Prefiero ir con ella. Había momentos en los que no hablábamos mucho porque siempre es difícil hablar con alguien a quien conoces desde no hace mucho y además en otro idioma que no controlas muy bien. Cuando se fue a Francia, hablaba muchísimo mejor el español, había adquirido mucha soltura. A veces hablábamos de lo que había hecho en la excursión del día anterior. Otras veces me preguntaba qué íbamos a hacer esa tarde cuando volviera de la excursión, si saldríamos con los demás a dar una vuelta. Ella no se lo creía, allí en Francia, las veces que salimos, a las diez o las once de la noche estábamos ya casi con el pijama puesto. Aquí hubo una fiesta que empezó a las once y ellos estaban asombrados de que trasnocháramos tanto.

El último día también salimos españoles y franceses. Tuvimos que llevarlos al instituto de madrugada para que cogieran el autocar que les llevaría al aeropuerto. La despedida fue muy dolorosa para algunos. Yo lloré, mi correspondiente lloró mucho también. Nadie quería que se fueran. Dicen que volverán en verano pero, ¿y si no pueden?, ¿y si ya no los volvemos a ver más? Había un chico que fue el primero que se subió al autobús porque no quería estar más fuera, porque lloraría mucho si seguía allí. A él le quieren todos, todo el mundo le dio algo para que se acordara de nosotros, él dijo que se acordaría sin que le diéramos nada. Yo le di una pulsera mía. A mi amiga francesa le di otra, diciéndole que TENÍA que volver en verano. Aún les echo de menos, o como dirían ellos, ILS ME MANQUENT BEAUCOUP.

Espero poder acoger a alguien el año que viene puesto que no puedo ir allí, al tener cerca la Selectividad. Espero poder acoger de nuevo a Manon, mi mejor amiga francesa.

Aquí un grupo que canta en este maravilloso y musical idioma que es el francés que Manon me recomendó. Me encanta.

Escribir

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Me encanta poder escribir. Es algo que me libera. A veces, cuando estoy mal o triste, simplemente escribo o leo y noto cómo todo se me olvida. Me meto en la piel de los personajes, con las preocupaciones que tienen ellos, no las mías. Es algo increíble ver que cuando escribo algo y se lo doy a alguien para que se lo lea, me dice que le gusta. A veces, al terminar lo que escribo, o mientras creo el mundo de la historia, noto que falta algo. Hay por ahí, perdida por el mundo, una chispa que debería estar conmigo. No lo está. Es como si no tenerla me hace escribir peor de lo que podría. Me falta ese pequeño puntillo que la chispa me daría. Si alguna vez la veis, por favor decidle que la necesito con toda mi alma. En realidad no sé que aspecto tiene. Supongo que será como la imagine yo, ya que es mía, aunque esté vagando sola por ahí. Yo creo que es pequeña, delicada y frágil. Es una diminuta esfera de cristal, trasparente, pero se pueden ver las vetas de color translúcido en su interior. Su superficie está pulida y suave, brilla cuando el sol se refleja en ella. La necesito. Es tan hermosa que no soy capaz de vivir sin ella, y eso que nunca la he tenido. Al menos no siento toda la nostalgia que sentiría si alguna vez la hubiera tenido y la hubiera perdido. Nunca he podido disfrutar de ella.