Archivos Mensuales: abril 2012

Salinger.

Estándar

Bueno, aquí sigo, esperando que me llegue… No sé, la inspiración divina o algo, porque si no, no habrá manera de conseguirlo. Ni yo sé cuánto tiempo llevo intentándolo. Años y años empezando historias y no terminándolas jamás. Ya empieza a cansar. Porque me encanta escribir, a veces es que lo necesito. Si me siento agobiada, o mal por alguna extraña razón, escribo y me desahogo, la verdad es que me funciona que mejor que cualquier otra cosa. Sobre todo porque cuando las personas estamos mal, no sé por qué, solemos tender a volvernos masoquistas. Al menos la gente que conozco y yo lo hacemos. Si estás mal, como te pongas música, ten por seguro que buscarás música triste, o ruidosa, algo que te haga desahogarte. Por eso prefiero no hacerlo, no sirve para nada. Sin embargo, si escribo, me evado, me olvido de mi mundo y de todo y me centro en lo que creo con las palabras. Es mucho mejor, eso seguro. Por eso escribo, y luego viene el problema. No sé seguir. Tengo como mil historias empezadas, casi todas muy malas, algunas que sí me gustan, pero en ninguna de ellas sé cómo continuar con la historia. Supongo que será cuestión de ponerse, ¿no? O esperar a que llegue el momento en que la típica bombilla se me encienda sobre la cabeza y me diga cómo seguir alguna de las historias. Además, apenas tengo tiempo últimamente, y la cabeza, cuando escribo, se me va a otras cosas, esto no va bien, no, no, no va nada bien. Es más, ya ni recuerdo por qué había empezado a escribir esta entrada. Porque con lo que llevo, no he dicho nada aún. Bueno, debería añadir que escribir, y leer ya que estamos, es de lo mejor que se puede hacer. Relaja, ayuda a olvidar problemas, funciona mucho mejor que una borrachera con las que en las películas tanto intentan olvidar problemas los protagonistas.

En fin, con todo esto vengo a decir que necesito escribir, que no sé qué sería de mí si no pudiera escuchar música, si no existiera, pero creo que simplemente moriría si no tuviera nada que leer o no pudiera escribir. Si tuviera que vivir en un mundo donde no se pudiera leer ni escribir, me suicidaría, lo digo en serio. No merecería la pena, sería un lugar demasiado triste.

Por ejemplo, para clase de Literatura, he tenido que leer El guardián entre el centeno, de Salinger. Me ha encantado. No sé que tiene ese libro, pero la forma de escribir del autor, el hecho de que el protagonista sea de mi edad o no sé qué, ha hecho que me haya enganchado a él, y no podía parar de leerlo hasta que lo he terminado. A un amigo mío, le ha pasado igual. Es un gran libro. Un clásico sin duda. Os lo recomiendo, a todos. Os gustará, seguro que sí. Además, a Holden, el protagonista del libro, también le encantaba leer. Supongo que por eso también me sentí algo identificada con él. Leer es algo maravilloso, no me cabe la menor duda. Así como escribir, aunque no todos lo hagamos tan bien. Yo lo intento, aunque fallo con mucha asiduidad. Ahora, por ejemplo. No me gusta como ha quedado esta entrada, pero bueno, creo que intenta decir lo que pienso. Supongo que refleja los pensamientos inconexos que tengo ahora mismo, entre canción y canción. De todos modos, gracias por leer. Es algo que me alegra, saber que aunque sea un poco, gusta lo que publico. Sí, me alegra mucho, la verdad.